La aberración ecológica del mundial de Qatar

Estadios climatizados

De las ocho sedes de la Copa del Mundo, siete están equipadas con sistemas de aire acondicionado. El estadio Al Janoub de Al-Wakrah, al sur de la capital, Doha, está equipado con cerca de 180 salidas de aire destinadas a refrigerar el suelo y los 40.000 asientos.

 

Estadios de un solo uso

La mayoría de los estadios, costosas construcciones monumentales, no serán reutilizadas después de la competición, en un país de 2,4 millones de habitantes. Uno de ellos, el estadio 974, será desmantelado por completo después de la Copa del Mundo. Compuesto por contenedores – 974, precisamente – podría ser transportado a un destino… por el momento desconocido.

Aviones cada 10 minutos

Para llegar a Doha desde los Estados del Golfo Arábigo, un avión despegará cada diez minutos . Están previstos 168 vuelos adicionales diarios “shuttle” para asistir a un partido y regresar el mismo día: 60 vuelos diarios desde Dubai (Emiratos Árabes Unidos), 48 desde Muscat (Omán), 40 desde Riyadh y Jeddah (Arabia Saudí) y 20 desde Ciudad de Kuwait (Kuwait).

La huella ecológica

Se estima la huella ecológica en 3,6 millones de toneladas equivalentes de CO2, contra los 2,1 millones de la última edición en Rusia en 2018. La gran mayoría (95%) procede de emisiones indirectas, ligadas principalmente al transporte, a la construcción de las infraestructuras y al alojamiento.

Pero esa estimación de las emisiones es incompleta, según Carbon Market Watch, estima que la huella de carbono de la construcción de los estadios podría ser ocho veces superior.

Para aprobar sus proyectos con dudosos beneficios, Qatar ha creado su propio estándar de créditos de carbono: el Global Carbon Council, desarrollado por una empresa inmobiliaria creada por un fondo soberano de Qatar.