La dinastía de los Al Thani y su mundial faraónico.

La casa Al Thani encadena más de 200 años gobernando Qatar y posee un patrimonio superior a los 300.000 millones de euros. Toda la economía catarí y sus construcciones artificiales de rascacielos dependen de la mano de obra esclavizada de hombres y mujeres inmigrantes entre 25 y 40 años que representan el 95% de la fuerza de trabajo. Sin embargo, los occidentales aquí tienen mejores salarios que en sus países de origen.

Llama la atención que en este emirato árabe en el que han muerto miles de obreros construyendo los estadios se interesen más por los materiales sostenibles y reutilizables que por los seres humanos, carne de cañón en sus obras faraónicas. Construir estos estadios y torres en el desierto a 50 grados, sin agua potable y sin descanso ha llevado mucho sudor y sangre. Cada material o ladrillo es una joya y cuando se cae uno es un grave problema y el culpable es castigado.

Pero cuando se cae o se mata un obrero, no pasa nada, es una simple muerte natural, según esta dinastía absolutista.

Qatar ha empleado numerosa propaganda engañosa para blanquear su imagen y presume de construir el primer estadio desmontable de la historia de los mundiales. Este país tiene la contaminación por habitante más alta del mundo y los que mayor impacto ecológico causan al planeta.

Por último, no olvidar que en Qatar las trabajadoras domésticas inmigrantes sufren todo tipo de abusos y explotación . Hay 175.000 empleadas de hogar. Se incumplen los contratos y estas criadas trabajan una media de 16 horas al día todos los días de la semana y sólo descansan cuando duermen. Los empleadores que cometen los abusos gozan de un nivel de impunidad absoluto.

Mientras nuestros gobernantes rinden pleitesía a esta dinastía y a su dinero. Su opulencia y la nuestra es la sangre de los pobres